Semillas Ramiro Arnedo: de Calahorra al mundo
Su fundador trajo a España el primer híbrido hortícola, y actualmente la empresa cuenta con tres centros de investigación, uno de ellos en Calahorra, donde un amplio equipo de científicos investiga cómo obtener semillas resistentes a las principales patologías.
Un mercado de Londres. Un puesto de verdura. Unos pimientos del padrón que no pican. Si de verdad no pican, desde Ramiro Arnedo (Calahorra) aseguran que no es una exageración decir que han nacido de sus semillas. Para llegar en forma ya de fruto a la cocina de cualquier foodie londinense, el recorrido puede haber sido de miles de kilómetros y años de trabajo.
El proceso arranca en Calahorra, donde se lleva a cabo toda la labor de investigación. La obtención de una nueva semilla supone, de media, unos 7 años de trabajo. Conseguidas las características buscadas, las semillas se pueden producir prácticamente en cualquier lugar del mundo con las condiciones climáticas adecuadas. Por ejemplo, en la Mongolia china. De ahí vuelven a Calahorra para poder llevar a cabo un exhaustivo control de calidad antes de su venta. Perfectamente el comprador puede estar ubicado en Marruecos, donde se siembran las semillas y se cosechan los frutos, que acaban siendo exportados a Europa y vendidos en el mercado londinense con el que empezábamos esta historia. En total, ni más ni menos, 28.000 kilómetros y cerca de una década de trabajo.
Esta globalidad, no obstante, está en el propio ADN de la empresa calagurritana, que fue fundada hace más de medio siglo por Ramiro Arnedo, un viajero empedernido que trajo a España desde Estados Unidos el primer híbrido hortícola: un pepino. Como emprendedor que ha dedicado su vida a un proyecto, con 88 años sigue yendo a diario a la sede de la empresa en el centro de Calahorra, hoy dirigida por su hijo, Julián Arnedo. 
Semillas Ramiro Arnedo, galardonada este año con el Premio Capital a la calidad agroalimentaria, nació como un pequeño negocio de compraventa de semilla. La familia calagurritana distribuía las semillas de una empresa holandesa, que en los años 90 cambió de dueños, lo que impulsó la apuesta por la investigación propia para evitar dependencias externas.
Y funcionó. Si en los años 80 la investigación propia suponía un 10% de las ventas, en la actualidad alcanza el 90%, generado por un equipo de investigación que conforma cerca de medio centenar de especialistas en disciplinas como la ingeniería agrónoma, la biología o la biotecnología.
Pimiento, berenjena, lechuga, alcachofa, cebolla y acelga son los productos más destacados del amplísimo catálogo de Ramiro Arnedo, que cuenta en la actualidad con tres centros de investigación: uno en Murcia, otro en Almería y un tercero en Calahorra, reforzado el año pasado con la inauguración de unos laboratorios de patología y cámaras de cultivo y dedicado a la obtención de semillas resistentes a las enfermedades más comunes o más dañinas para los cultivos hortícolas. El mildiu de la lechuga (bremia lactucae) y el pulgón, por ejemplo, son algunos de los enemigos que desde Ramiro Arnedo están intentando combatir en la actualidad.
Como ocurre con la gripe en las personas, las diferentes patologías o plagas que afectan a los productos hortícolas cambian continuamente, por lo que para conseguir plantas resistentes es necesario que la investigación sea permanente. Según explican desde la empresa, no obstante, rechazan la creación de supersemillas resistentes a todo, y lo que intentan es más bien adaptar sus híbridos a las necesidades de sus clientes de acuerdo con sus entornos de cultivo.
La resistencia a las enfermedades, según explican desde Ramiro Arnedo, es el segundo requisito más demandado, detrás de la productividad. La adaptación a climas y ciclos, el aspecto del fruto y su sabor serían las siguientes características en orden de prioridad para los clientes, que antes que consumidores son agricultores.
