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En verano, a comer a la calle

En verano, a comer a la calle

La primera quincena de julio ofrece numerosas propuestas gastronómicas populares: degustaciones, concursos de ranchos y calderetas y tradiciones ancestrales sacan la comida a la calle en los pueblos riojanos para el disfrute de todos.

La Rioja Capital  |  01-07-2015

Llegó el verano y con él las fiestas de los pueblos. Verbenas, romerías, zurracapote y, por supuesto, degustaciones populares. Desde los concursos de ranchos y calderetas hasta los sorteos de corderos, las propuestas gastronómicas populares se multiplican por toda la geografía riojana. Será que compartir la comida forma parte nuestras entrañas, o que hasta el calor nos abre el apetito, pero sólo durante la primera quincena de julio hay eventos gastronómicos para elegir en todas estas localidades riojanas:

Lardero vive inmerso desde el pasado sábado en sus fiestas de San Pedro y San Marcial, con un programa que incluye degustaciones de bocadillo de jamón, de migas y de empanada argentina, así como un concurso de paellas que alcanza ya su tercera edición.

Ocón arranca el día 2 con sus fiestas de los Molinos, que hasta el domingo ofrecen propuestas diversas para el paladar, como un concurso de ranchos o degustaciones de migas y de productos de la tierra.

Bañares, por su parte, acoge el primer sábado de julio su Festival del Choricillo a la Sidra. Desde el año 2000, cientos de raciones se preparan en los bajos del Ayuntamiento y se dan a degustar a los asistentes.

También el 4 de julio, en Ventrosa celebran su fiesta en honor a la Virgen de Villarica, que además de misa, procesión, comida campestre y bailes, incluye también el sorteo de un cordero.

Villoslada de Cameros es escenario el primer domingo de julio de una fiesta que hunde sus raíces en el siglo XVI: la romería de la Caridad Grande. Los vecinos acuden en masa a la ermita de Lomos de Orio, donde se reparten numerosas raciones de pan y carne de cordero, donadas cada año por una familia. El origen de esta tradición es la promesa realizada por unos pastores del pueblo en 1520, cuando pidieron a la virgen que les protegiera del ataque de los bandidos en su vuelta a casa desde Extremadura. Al llegar sanos y salvos, quisieron agradecérselo con un gesto que se ha repetido año tras años desde hace casi cinco siglos.

Las celebraciones se extienden varios días en Ventosa, que del 3 al 6 de julio celebra sus fiestas patronales, las de la Virgen Blanca. Así, la degustación de choricillo del domingo sirve de aperitivo para el lunes, día para el que está programado un rancho popular en la plaza y la tradicional Bacalada . Este último evento, que puso en marcha la corporación municipal elegida en las primeras elecciones democráticas en 1979, consiste en el reparto de centenares de raciones de bacalao a la riojana (con pan y vino) y se instauró para recordar el lujo que suponía antaño conseguir pescado en los pueblos del interior.

El día 9, en honor a San Zenón, San Vidal y San Agrícola, en Ojacastro celebran las fiestas de las reliquias de estos santos, que fueron entregadas por el papa Pablo III, en 1544, al reverendo Pedro Cebrián para que las donara según su voluntad. Tras sacarlas en procesión por el pueblo, los ojacastrenses disfrutan de su día de los pucheros, con concursos y degustaciones gastronómicas que van cambiando anualmente. El año pasado, el certamen versaba sobre la tortilla de patata, y la asociación de mujeres y la peña los Charpales ofrecieron raciones de choricillo y de champiñón.

El día de San Cristóbal (10 de julio) llena de ambiente las calles de varios municipios riojanos, entre ellos Canales de la Sierra, Gallinero de Cameros, Rodezno o Ajamil, donde es tradicional el reparto de bollos y vino.  Para Entrena las fiestas de San Cristóbal son las más importantes del año, e incluyen numerosas degustaciones (en 2014 se pudieron probar bocadillos de jamón, lomo con pimientos, anchoa con pimiento verde, migas, preñaos y setas), así como un concurso popular de calderetas. 

 

Fotografía de Rafael Lafuente