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Ezcaray repartirá este sábado unas 7000 raciones de habas de San Benito

Ezcaray repartirá este sábado unas 7000 raciones de habas de San Benito

La historia de esta tradición está ligada a la ermita de Santa María de Ubaga, donde los monjes ofrecían como caridad un plato de habas a los pobres de Ezcaray y las aldeas cercanas.

17-03-2016

La Cofradía de San Benito y Valvanera de Ezcaray repartirá este sábado alrededor de 7000 raciones de habas guisadas. Continuará de este modo con una tradición casi milenaria, cuyo origen se pierde en la Edad Media y que el pueblo ha recuperado varias veces, como ocurrió a finales del siglo XIX o en los años cuarenta del siglo pasado.

La historia de las Habas de San Benito está ligada a la ermita de Santa María de Ubaga, donde los monjes ofrecían como caridad un plato de habas a los pobres de Ezcaray y las aldeas cercanas.

Hoy en día el haba es un alimento gastronómicamente valorado, pero en aquel momento, en España, antes de que el cultivo de la patata se extendiera en nuestro país, eran “comida de pobres, remedio contra el hambre”, como explica Juan Manuel Valgañón, portavoz de la Cofradía de San Benito y Valvanera.

La receta actual de las Habas de San Benito es fiel a la original, porque se elabora con habas secas, como se consumían en la Edad Media, antes de que su consumo en fresco las convirtiera en el siglo XVIII en un ingrediente de platos refinados.

La víspera del reparto, los cofrades ponen a remojo unos 400 kilos de habas, que se hidratarán durante unas diez horas. Apenas ha empezado a amanecer cuando, bajo la dirección del cofrade ranchero, los demás encienden el fuego de los calderos. El fuego inicial ha de ser fuerte, y en este primer instante las las llamas suben por encima de los dos metros de altura.

Junto a las habas, se cuecen 100 kilos de cebollas y 25 de ajos, todo en 22 calderos. A parte, se cuecen de 80 a 100 kilos de huesos de jamón para obtener un caldo llamado ‘rancio’ que se añade al guiso, aportando mucho sabor.

A lo largo de la mañana, además del ‘rancio’ se añaden a las habas uno 100 kilos de tocino frito (que se pica muy pequeño para que quede líquido) y un sofrito de aceite de oliva con ajos y pimentón.

Sobre el mediodía están listos los 22 calderos de habas. Vecinos y visitantes asisten al reparto con sus propios recipientes, y comparten con familia y amigos una tradición tan antigua que su origen se pierde en el tiempo.

Fotografía: Ayuntamiento de Ezcaray